feb 24 2010

Aikido y Sufismo

En la tradición sufí es extremadamente importante la
relación directa del discípulo con el sheij o maestro, como en
la espiritualidad oriental lo es entre el estudiante y el gurú o
el sensei. Y al igual que Rumi a los pies de su maestro Shams de
Tabriz, también Morihei, otrora egocentrado, de carácter a veces
difícil, rígido, aunque compasivo pero orgulloso y vehemente,
tal vez por una herencia cultural que concebía el alma como
residiendo en el vientre (hara) vio y sintió elevarse su
consciencia hacia el corazón y como consecuencia inmediata
devino humilde, alegre, expandido, relajado y feliz. Bajo la
influencia benefactora de Onisaburo vio consumirse hasta las
cenizas (fná) su personalidad de hombre común, y abrasado por el
amor puro hecho visible en la imagen de su bienamado maestro,
también pudo decir, como Mewlana Rumi: “Estaba crudo. Fui
cocido. Me consumí”

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