ago 23 2010

AIKIDO – Un modo de vida

Morihei Ueshiba (1883-1969) fue un hombre profundamente espiritual y toda su vida estuvo impregnada por ese sentimiento. No obstante, él entendió la espiritualidad como algo que unía a los pueblos y no como un dogmatismo que los dividía. De ese camino surgió el Aikido, un modo de entender la vida y de vivirla en armonía con la naturaleza y sus leyes, un intento por llegar a la comprensión de la diversidad en la unidad. En una época turbulenta como la que le tocó vivir y durante la cual la primera bomba atómica irrumpió en la escena mundial haciendo estragos entre la población nipona, él supo hacer del Aikido una vía de reconciliación y de cooperación entre todos los seres, con independencia de su credo o raza. Tras años de fundación del Aikido, cabe preguntarnos si en el corazón de sus practicantes anida ese sentimiento de unidad, si su comportamiento es el reflejo de una vida dedicada a la búsqueda de un saber interior más allá de la mente racional.

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nov 16 2009

Aikido. Filosofía de vida

En una reciente entrevista realizada al Sensei Robert Frager 6º Dan, que tuvo el privilegio de practicar en los años 60 junto a O-Sensei, le preguntaron cuál era su mejor recuerdo de la estancia pasada junto a Morihei Ueshiba. Él contestó que un día se levantó de buena mañana como era su costumbre y tras realizar algunos ejercicios de Yoga en el exterior de la casa, entró a su habitación para hacer su meditación matutina. Para su sorpresa, aquel día su mente se encontraba calmada y experimentó una cierta paz interior. Sintiéndose muy bien consigo mismo y sabiendo que en aquella época en el Aikikai Hombu Dojo se practicaba con el mismo uke durante toda la sesión, pensó que ese día entrenaría duro con algún segundo o tercer Dan (él era 1º Dan) con la intención de progresar lo más rápido posible. Pero antes de empezar la clase una chica occidental amiga suya se le acercó junto a un joven australiano, Bob, que vestía kimono nuevo y cinturón blanco, dejándolo a su cuidado. De pronto sus planes se vieron truncados y por su mente pasaron mil ideas y escapatorias posibles a una situación incómoda. Sólo tenía dos opciones practicar con un novato recién llegado o dejarlo a su suerte junto a los japoneses, y nunca mejor dicho porque no en vano el Aikikai Hombu Dojo recibía el sobrenombre del dojo del infierno, debido a la dureza de sus entrenamientos. Finalmente pensó que lo correcto era entrenar con Bob y olvidarse de sus perspectivas iniciales. A lo largo del entrenamiento miraba con envidia como sus compañeros japoneses literalmente volaban de un lado a otro en un sinfín de proyecciones, que daban un aspecto irreal y descorazonador a su propia situación, frente a un alumno novel que apenas si sabia moverse. No obstante se armó de voluntad y decidió ofrecerle a Bob el mejor Keiko (entrenamiento marcial) que jamás hubiera tenido, forzándolo hasta sus límites. Al cabo de un rato apareció en el tatami O-Sensei. Todos se sentaron en seiza y Ueshiba los escrutó con la mirada, al cabo de unos instantes y ante la sorpresa de todo el mundo dijo: “Nadie aquí está haciendo Aikido de verdad. No habéis entendido lo que es el Aikido. Ninguno de vosotros intenta cooperar. Nadie excepto por él” y señaló directamente a Robert Frager. En ese momento se dio cuenta de que O-Sensei había comprendido todo el drama por el que había estado pasando y cómo había reaccionado. Un regalo que jamás olvidó y que aún ahora, después, de muchos años sigue reciente en su memoria.

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nov 9 2009

Aikido el camino de la no-violencia

Descarga el artículo Aikido el camino de la no-violencia © por Jordi Vila Vila.